sábado, 10 de abril de 2010

De madrugada

Son las dos de la mañana y hoy no quiero cerrar la puerta,
me resulta inmenso el espacio entre la soledad y el sueño,
el insomnio me mata con ansiedades aisladas reciviendo angustias a mares,
a gotas de lluvia, diluvios.

Afuera de los ojos el cielo aulla su frialdad irremediable,
reclama a carcajadas la cordura perdida en llanto y el tiempo mal gastado buscando luces brillantes.

1 comentario:

  1. Tratar de busar luces brillantes que se vuelven opacas cansa, pero dice la vida que todo tiene un por que. Aveces la soledad puede ser la mejor compañia.
    Un abrazo. Lindo blog, te sigo.
    :)

    ResponderEliminar