viernes, 17 de agosto de 2012

-Antes solía hablarte de mis pesadillas, sentía un enorme alivio y seguridad saber que me escuchabas, que a través de la distancia me sacabas del ensueño aquel para arroparme en la tibia realidad…ahora no se que contarte, solo estás tú, devorando a cada paso lo poco que me quedaba de resistencia a la oscuridad aquella, hoy solo tu nombre flota en el silencio y pareciera que no existe el despertar-

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